viernes, 18 de mayo de 2012

jueves, 3 de mayo de 2012


Adjunto te hago llegar un articulo publicado en el diario la Jornada del día de hoy, para que lo dispongas en el sitio y tengan acceso a él tus compañeros.

La idea es que lo lean como complemento a la tarea que deben de entregarme el próximo miércoles.








La vida líquida y la modernidad descarnada
Javier Aranda Luna

Tal parece que el estandarte del progreso es una bolsa de plástico. Una de esas bolsas que encontramos rodando ingrávidas por las calles, meciéndose en las olas, atrapadas en un árbol o formando con otras miles, decenas de diminutos diques que impiden el fluir constante de los sistemas de drenaje.
Bolsas que forman islotes en los remansos de los ríos y dejan en sus orillas largos jirones que parecen aferrarse en cualquier protuberancia para no sucumbir al correr de las aguas. Bolsas que pintan como manchas blancas los campos verdes, que se levantan en los remolinos quién sabe hasta dónde ni por cuánto tiempo y que en su rodar por el mundo dejan un rumor de hojarasca a un lado de la pirámide de Gizeh, en Wall Street, en Bombay, en los hielos perpetuos del Ártico, en los humedales de la selva Lacandona o en las oscuras grutas de Cacahuamilpa.
Si antes lucían pletóricas de mercancías, ahora, hinchadas por el viento encierran en su abultado cuerpo aire, nada, acaso un poco de polvo. Son el símbolo del desecho, el producto más abundante de la modernidad.
Es verdad que el progreso se puede medir por el nivel de vida de las personas y que podemos verlo en objetos, productos, mercancías., servicios. ¿Pero de veras necesitamos que nuestro celular también sea una linterna, una báscula, un espejo y una brújula? No niego que es cómodo consultar el correo en un teléfono móvil o seguir una noticia, pero de qué sirve recibir la alerta sobre las promociones de un banco en vacaciones, de una pizzería a mitad de la noche o una invitación a un concierto de una música que ni nos gusta o una alerta que invita cordialmente mediante una grabadora a votar por el cambio.
En esas bolsas compramos lo necesario para vivir y las más de las veces para perpetuar ese ciclo de vida líquida en la que todo es perecedero demasiado pronto porque su ritmo es una sucesión incesante de nuevos comienzos, estrenos, tendencias, modas, como escribe Zygmunt Bauman en varios de sus libros. Dice Bauman que la vida líquida, por su constante movimiento, es devoradora porque asigna al mundo y a todos sus fragmentos animados e inanimados, el papel de objetos de consumo.
Y el mundo cosificado, vuelto cosa, debe actualizarse si se quiere mantener en forma: yendo al gimnasio, poniendo al día los programas de nuestra computadora, tomando cursos, seminarios, actualizando nuestro clóset, nuestro armario y a nosotros mismos.
Pero todo objeto de consumo tiene una vida útil, una fecha de caducidad, un tiempo en el que la obsolescencia avanza y se deprecia el valor de nuestros autos, teléfonos y computadoras.
Lo que no percibimos con suficiente atención, nos dice Bauman, es que esa obsolescencia es una caducidad programada. ¿A cuántos no nos han dicho que nos sale más barato comprar una televisión o una impresora nuevas que reparar las que tenemos porque no hay refacciones o están descontinuadas? Y si antes existían refacciones más o menos universales para todos los autos ahora existen no sólo para cada marca, sino para cada modelo.
Por eso los desechos, según este filósofo de origen polaco, son el producto básico de la sociedad moderna cuyo paradigma de mercancía parece ser alcanzar el mayor impacto y la obsolescencia inmediata.
La insatisfacción, la incertidumbre, el olvido y en ocasiones el miedo son algunos de los hilos que tejen el piso de nuestra sociedad de consumo. La rapidez es su constante, el fin precipitado, el fin que anticipa un nuevo principio, la moda del día siguiente.
¿Se imagina qué ocurre cuando la sinergia de esa vida líquida se instala en nuestras emociones? ¿En los objetos de la cultura?
En la opinión de Bauman es más fácil que la vida líquida se instale en nuestros afectos que en los bienes culturales. El arte y la cultura, nos dice, constituyen la mejor resistencia contra esa vida líquida por la incertidumbre que, curiosamente, provocan a los mercados. Las buenas pinturas, los buenos libros, la buena música pueden sobrevivir a varias generaciones; sobrevivir a modas aunque eventualmente algunos de ellos se conviertan en moda.
¿Y qué decir de la relación consumismo y moral? ¿Se imagina que interioricemos la ecuación de que para hacer algo debemos ser alguien y para ser alguien socialmente, tener la capacidad de adquirir? Los Don nadie, son para Bauman, los pobres, los marginados, los daños colaterales del desarrollo de esta vida líquida.
La vida líquida y Daños colaterales son los dos nuevos libros de Zygmunt Bauman, en los que continúa su ya prolongado análisis sobre nuestra modernidad descarnada que adquirimos cada día en una de esas bolsas desechables que encontramos en cualquier lugar y que invariablemente se nos va de las manos.

jueves, 29 de marzo de 2012

De la Ética del Trabajo a la Éstetica del Consumo (Trabajo, Consumismo y Nuevos Pobres - Zygmunt Bauman - Gedisa, 2005)

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 Gracias Arturo.

viernes, 9 de marzo de 2012


Estimados alumn@s

Reciban un cordial saludo y las instrucciones para la elaboración de su ejercicio para la próxima clase.

Deberán identificar aquellos elementos de la cinta que consideren permiten la reproducción social (por ejemplo: la caracola, el miedo, las jerarquías, etc), y estos a su vez, los deberán de oponer a elementos que existen y se presentan en su realidad cotidiana.

En el mismo sentido, deberán identificar aquellos elementos de la cinta que consideren cohíben la reproducción social (por ejemplo: el poder, la ambición, la ausencia de normas –conocida como anomia a partir de Durkheim-, etc), y estos a su vez, los deberán de oponer a elementos que existen y se presentan en su realidad cotidiana.

Dependerá de su experiencia y posición, si consideran que hay elementos que permiten y a la vez cohíben la R.S.

Con ello, deberán reflexionar acerca de cuáles son las rutas que ha seguido la sociedad de acuerdo a su memoria histórica.

En espera de que tengan un fin de semana muy productivo –intelectualmente-, les mando el más cordial de mis saludos.

lunes, 13 de febrero de 2012


AUTOR: Manuel Puig
Grupo editorial Planeta SAIC/ Booket- Buenos Aires- 1º edición 2007
El beso de la mujer araña relata acerca de dos hombres muy diferentes que sufren la injusticia de un mismo orden represivo, se encuentran encerrados juntos. Uno de ellos se llama Valentín Arregui Paz (ideólogo y aspirante a revolucionario), quien se halla encerrado en la celda por pertenecer a un grupo de revolucionarios en contra del gobierno de aquel entonces. Él fue arrestado en una manifestación de guerrilleros. El otro encarcelado se llama Luis Alberto Molina (decorador de vidrieras y homosexual), fue arrestado por creerlo corrupto de menores Al comienzo del libro, cuenta Molina la historia de la mujer pantera.
Molina solía todas las noches contar películas que él vio para que él y Valentín pudieran conciliar el sueño. Las películas que Molina contó fueron: La mujer pantera, Leni y el oficial alemán, La sirvienta y el muchacho, El muchacho sudamericano que corrió con el auto, La vuelta de la mujer zombi y El reportero y la estrella dramática. Molina estaba arrestado en la misma celda, porque el director le ofreció una salida condicional a cambio de que él le otorgase toda la información posible de los planes que pudiesen realizar el grupo revolucionario al que pertenecía Valentín.
La relación entre ambos fue mejorando a través del tiempo. El director de la cárcel manda a colocar un fármaco en la comida destinada a Valentín, la cual cayó en manos de Molina quien enfermo. Dos días después sucedió lo mismo, pero en este caso fue Valentín quien se vio afectado, pero esta vez fue peor que la anterior. Cuando enfermó Valentín, Molina, intervino en la recuperación mediante cuidados y consejos, en primer lugar, evitando que coma la comida de la cárcel y ayudándolo a higienizarse debido a que estaba muy débil y también porque el agua de las duchas era helada y podía contraer otra enfermedad. Ambos se cuentan las historias de sus amantes que ya no pueden ver mas por estar ellos presos sin poder recibir visitas. Valentín estaba enamorado de una mujer llamada Marte y Molina de un mozo llamado Gabriel Ambos se toman confianza entre sí y tienen relaciones sexuales dos veces. Como consecuencia Molina le toma un gran afecto a Valentín tratando de ayudarlo. 
Él le promete a Valentín que al quedar en libertad hablaría con el grupo revolucionario y le daría las instrucciones que Valentín le habían suplicado que se las dijera. Cuando Molina es liberado (condicionalmente) es seguido por la patrulla de la CISL a todos lados, interceptaban todos las llamadas que él realizaba, los lugares que frecuentaba, etc. Un día Molina sé iba a reunir con los con los guerrilleros, pero estos tardaron, por lo cual él es interrogado por policías ya que les pareció un una situación sospechosa. Pero en ese momento aparecen los guerrilleros y al ver esa situación, cree que Molina los esta delatando y le pegan un tiro Valentín también muere, debido a que fue torturado salvajemente, dejándolo sin fuerzas. El libro termina en que a Valentín le dan un sedante y él empieza a soñar con su mama, Marta y Molina.




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“El amor, las mujeres y la muerte” – Arthur Schopenhauer

Kassim Vera – Sociología y Diseño – Profesor: José Luis Guerrero Contreras

En este libro, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer aborda temas que sus predecesores nunca habían tocado: el amor, las mujeres, la muerte, el sufrimiento del mundo, el egoísmo, la resignación, etc.
Sobre el amor nos dice que es la voluntad individual transformada en voluntad de la especie, es decir, que el hombre cree que al tener una pareja y ser feliz está satisfaciendo un deseo individual cuando en realidad sólo satisface a la especie mediante la creación de un ser nuevo mejor constituido. La naturaleza engaña al hombre entonces con una idea de satisfacción individual para así cumplir su fin: preservar la especie.
Schopenhauer nos habla en este apartado sobre las parejas: uno como complemento del otro y siempre buscando inconscientemente la creación de un ser mejor, de ahí que el hombre busque en la mujer lo que él mismo carece y viceversa. Como ejemplo pone que la mujer, a falta de fuerza física busca a un hombre masculino y fuerte; si la mujer es un poco masculina y fuerte físicamente (esto debido a una atrofia en la especie, que veremos en el apartado de “Las mujeres” de este libro) buscará a un hombre más débil y femenino, siempre buscando un equilibrio en la especie. Con una interminable lista de ejemplos, Schopenhauer trata de probarnos el punto primordial de este apartado: el ser creyéndose individual obedece a un fin superior: la preservación y conservación de la especie.
Cierra este capítulo con la idea de que por naturaleza el hombre al tener satisfacción y cumplir con la vida preservando la especie se harta de la mujer en turno y busca a otras; por lo contrario la mujer se enamora más de ese hombre pues busca conservar la especie y que dicho hombre cuide al nuevo ser engendrado. También porque la mujer no puede engendrar más de un hijo por año y el hombre puede aumentar en número la especie.  
En el apartado de la mujer hay que entender el contexto en que cual vivía Schopenhauer, un tiempo en donde la mujer era un simple complemento del hombre y vivía entre limitantes enormes de pensamiento y acción. De aquí la misoginia del autor, que plantea que la mujer no está hecha para el trabajo intelectual ni material y que la escasa razón de ésta la hace ser apta para ver únicamente lo inmediato, lo presente de la vida y que por eso es más común que las mujeres sientan lástima por los desgraciados.
Repito que hay que comprender el contexto en el cual vivía Schopenhauer, pues una de sus ideas es que la poligamia debería ser algo completamente normal porque en occidente hay miles de mujeres desamparadas gracias a la sociedad monógama en la que se vive. Schopenhauer nos dice que las diferencias (sociales, físicas) son más marcadas porque la mujer puede distinguirse de otra mediante muy pocas cosas, pues todas están hechas para lo mismo.
En el apartado de “La muerte”, el autor dice que el hombre es un ser que está hecho para morir y permanecer en la nada, pues si fuera eterno volvería eterna su imperfección. Que la tristeza que el hombre siente por la muerte es producto de su misma estupidez e imperfección, pues no ha comprendido que el “polvo” en el que se convierte el hombre después de morir es un elemento necesario para preservar otras vidas. Schopenhauer asegura que el hombre ha comprendido que su fin en este mundo es más insignificante de lo que cree y por eso canaliza su frustración hacia la muerte con la idea de dios y la vida eterna.
Hay un planteamiento del filósofo de Danzig que me pareció muy interesante: dice que el hombre al creerse un ser individual temerá siempre a la muerte, pues está consciente que la muerte corta su individualidad, pero que si el hombre se supiera un ser no individual y superpusiera el interés de la especie por encima del individual el hombre no le temería a la muerte y sabría que lo que perdurará en el tiempo es el hombre como especie y no como individuo.
Una vez que termina el capítulo de “la muerte”, Schopenhauer trata diversos temas. Uno de los más interesantes y que transmite gran parte del schopenhauerianismo es el capítulo “Los dolores del mundo”, en el cual el autor aborda el pesimismo filosófico que impulsó él mismo en el siglo XIX.
Schopenhauer sugiere que el dolor y el sufrimiento es positivo pues hace sentir al ser humano, lo hace sentir vivo; en cambio, el bien es negativo puesto que suprime un deseo o un sentir. Dice que en la vida del hombre es necesaria la miseria para mantenerlo “a flote” y no volverlo insensato y arrogante, cosa que a la larga lo hastiaría y acabaría con la voluntad de vivir del hombre.
El filósofo alemán regenera toda obra anterior a él en la que la filosofía giraba en torno al supuesto de que este mundo es el mejor de todos los posibles; Schopenhauer sugiere lo contrario: este mundo es el peor de todos los posibles, de ahí que el ser humano siempre esté sufriendo y deseando a tal grado que siente la necesidad del sentimiento de deseo y no del objeto del deseo, por eso nunca deja de sufrir, porque cumple un deseo y eso le genera un hartazgo por el objeto de deseo que termina por aburrirlo.  
Schopenhauer nos cuenta que en el budismo el mundo fue creado a partir de un accidente inexplicable y que la maldad del mundo, los errores morales del hombre tienen una consecuencia material en el mundo, es decir: el error moral hace peor al mundo físicamente, lo degenera. Hace una crítica al cristianismo, que sugiere que la miseria del mundo es culpa del hombre y no de dios, y que esta idea planteada en el hombre lo estigmatiza y lo hace sufrir aún más, que le impide crecer; aceptar lo contrario (que dios es culpable de la miseria del mundo) es aceptar su imperfección, cosa que es contraria a la doctrina cristiana.
La solución que da Schopenhauer a todo este cóctel de sufrimiento y miseria existente en el mundo es aún más controversial: resignación y aceptación. Familiarizarse con la desgracia del mundo y saberla aceptar mediante tres principios: quietismo, es decir, renunciamiento a todo deseo, ascetismo, es decir, sacrificar la voluntad egoísta, y misticismo, es decir, conciencia de la identidad de nuestro ser con un conjunto de las cosas y un principio del universo.
En el apartado “La moral”, Schopenhauer escribe que hay sólo tres resortes (así los llama) que guían cualquier acción del hombre, son: el egoísmo, que busca el bien propio y no tiene límites; la perversidad, que quiere el mal ajeno y llega a la crueldad; y la conmiseración, que desea el bien del prójimo y llega hasta la generosidad.
En el capítulo “La conmiseración”, Schopenhauer da un principio: sentir el sufrimiento del otro, de esta forma sentiremos lástima por él y no le haremos daño. Dice que la envidia sólo levanta un muro entre un hombre y otro, el cual se hace cada día más grueso; en cambio, la lástima desvanece ese muro, lo vuelve delgado y genera un acercamiento. Sugiere que la compasión por cada ser vivo de este mundo no ofenderá ni provocará daños, sino todo lo contrario: volverá indulgente al que siente compasión por el otro. Dice que la compasión por el otro ser debe ser natural y no obedecer a ninguna casuística religiosa, pues eso desnaturaliza la moral.
Luego, Schopenhauer hace un rápido análisis de del Estado en “La política”, en donde explica que el Estado es sólo un bozal que mantiene al animal carnicero (así denomina al hombre) inofensivo.  Schopenhauer ve como necesaria la existencia del Estado, pues dice que el hombre sería un animal salvaje si se cayera en la ausencia de leyes. Plantea que aunque se juzga a hombres considerados como malos por la historia, como Bonaparte, pero que no se piensa en que miles de hombres están dispuestos a hacer cosas más atroces, sólo que están faltos de ese egoísmo inteligente que personajes como Bonaparte o Hitler, en nuestros tiempos, tuvieron.
Schopenhauer menciona que “la única solución al problema político es un despotismo de los sabios y justos, una aristocracia pura y verdadera, obtenida mediante la generación  por la unión de los hombres de sentimientos más generosos con las mujeres más inteligentes y agudas”.
Casi al final de su obra, Schopenhauer trata en “El hombre y la sociedad” diversas reglas que él considera correctas para tener una vida social armoniosa. Propone aislarse para no tener que desconfiar de la gente y estar propensos a las conductas egoístas de otros hombres. Sugiere no ser descortés y ser cortés, pues la cortesía, dice, es una moneda de juego que podemos usar a nuestro favor.
Schopenhauer compara al hombre con un perro: “¡Cómo si los hombres otorgasen su amistad con arreglo a la valía y al mérito! ¡Cómo si, por el contrario, no fueran semejantes a los perros, que aman a quien acaricia o solamente les echa huesos que roer, sin más halago! Quien mejor sabe acariciar a los hombres (aun cuando sean asquerosas alimañas), ese tiene muchos amigos. Recomienda el orgullo sobre la vanidad, pues menciona que la vanidad hace parlanchín y el orgullo silencioso; que la vanidad se preocupa de mostrar una superioridad inexistente y banal, y que el orgullo es el conocimiento que sólo uno mismo tiene de su superioridad sobre el resto de la sociedad.
Hace una crítica a distintos pueblos, entre ellos los judíos diciendo que son el pueblo elegido de dios pero no de él; que dios eligió a los judíos y los judíos a dios, y termina con: “Váyase lo uno por lo otro.” Termina por avergonzarse de ser parte del pueblo alemán por ser este la cuna del protestantismo, que Schopenhauer ve como la degeneración del cristianismo que volvió la doctrina “optimismo vacío”.
Schopenhauer desprecia al hombre al grado de poner por encima de éste a los animales. Menciona que en el hombre ve defectos físicos y fealdad, moral de bajas pasiones, traición, perversidades, etcétera. Menciona esto como la razón de aislarse en la naturaleza y no tener contacto con aquello que tanto desprecia.
Kassim A. Vera Hernández

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jueves, 9 de febrero de 2012

Lecturas

Hola compañeros aquí están las lecturas que mando el profesor. las descargan y las descomprimen(click derecho-extraer).

http://www.mediafire.com/?819jqln1a1n0sim


Si alguien tiene problemas con esto, deja un comentario con tu correo para mandarlas aparte.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Este es el blog donde serán publicados los ensayos realizados en la clase de sociologia y diseño. Manden sus trabajos a la direccion cacharpas_21@hotmail.com para ser publicados.